Psicología Financiera

 El cerebro tiende a jugar malas pasadas a la hora de comprar e invertir. El proceso de conocer y administrar de manera adecuada las emociones o impulsos van a influir de manera considerable en los resultados que como inversores podemos obtener. Todos estos aspectos se abordan dentro de un elemento conocido como finanzas conductuales o del comportamiento. 

En general la teoría económica y financiera incluye entre sus supuestos la racionalidad de los participantes de los mercados, lo cuál no resulta ser todas las veces cierto. Es decir, la teoría que podemos encontrar en los libros, las academias y las universidades se fundamenta en cómo las personas deberían actuar y no como en realidad actúan. 

La neuroeconomía es una rama de la neurología que pretende explicar elementos como: la elección de los productos, las compras habituales, y la influencia de terceros sobre las decisiones que tomamos. Muchas veces una simple publicidad o un comentario nos hace actuar influenciados por sesgos y nos lleva a tomar decisiones que no son racionales. 

Sesgos comunes:

Sesgo de Aversión a las pérdidas

 Nos lleva a liquidar de manera apresurada aquellas cosas que funcionan y nos hace conservar aquellas que no funcionan, esperando que en algún momento se vuelvan lucrativas para poderlas vender. La sensación que tenemos al perder es mucho más grande que la que tenemos a la hora de ganar. 

Los individuos, por lo general, consideran mucho más fuerte una pérdida que una ganancia de la misma magnitud. Psicológicamente, tendemos a considerar una pérdida de 100 el doble de fuerte que una ganancia de 100. Generalmente, al apostar, esperamos que la ganancia sea por lo menos del doble del valor apostado. 


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Sesgo del presente

Preferimos las opciones fáciles y de corto plazo que las de largo plazo y algo difíciles. Consideramos el presente con un valor superior al del futuro a pesar de que ambos tengan su debida importancia correspondiente. Preferimos tener algo hoy que generar un ahorro que nos permita tenerlo en el futuro. 

El sesgo del presente conduce a que se prefieran los beneficios inmediatos antes que las ganancias futuras. El sesgo del presente se manifiesta en muchas cosas como: gastar más que ahorrar, posponer una dieta, y cosas similares que traerán beneficio a largo plazo desplazando un placer presente e inmediato. 

Se puede reducir este impacto con: compañías adecuadas, compromisos bien establecidos, y pensamientos claros respecto al futuro.  


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Sesgo de confianza

Olvidamos nuestros errores y maximizamos nuestros aciertos. Creemos ser mejores de lo que en realidad somos. El sesgo de confianza conduce a las personas a tener demasiada confianza en sus propias capacidades, como por ejemplo, al manejar, enseñar, o deletrear, en vez de ser objetivo y razonables. 

Debido al sesgo de confianza la gente suele tomar decisiones apresuradas. El sesgo de confianza hace que generemos cálculos erroneos y nos puede inducir al error fácilmente involucrandonos en situaciones muy indeseables.

Cuando los inversores tienen exceso de confianza pueden sobrestimar su capacidad para seleccionar activos, realizar apuestas y asumir riesgos. En el ámbito de los mercados financieros, el exceso de confianza es especialmente peligroso cuando las inversiones están al alza, en estos tiempos se incrementa la tendencia de los inversores a pensar que tienen mejor capacidad que otros de hacer seleccines adecuadas y de detectar el momento adecuado para tomar decisiones dentro del mercado. 


Sesgo de confirmación

Este sesgo representa el efecto manada o la tendecia a preguntar o buscar asesoría en personas que comparten nuestras ideas, este sesgo genera la tendencia a favorecer, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma las propias creencias . 

En las finanzas el sesgo de confirmación es el que nos hace interpretar o buscar informaciones nuevas de manera que confirmen nuestras ideas previas y esto termina en que un inversor puede buscar información selectiva o amañada para respaldar sus decisiones lo que puede terminar con la participación en inversiones poco adecuadas.

El sesgo de confirmación en los entornos financieros puede llevar a los inversores a ignorar las evidencias de que sus estrategias y decisiones les harán perder dinero. Sin embargo, se obtienen mayores beneficios cuando el inversor es capaz de resistir al sesgo. ​Para combatir el efecto del sesgo de confirmación, conviene a los inversores adoptar el punto de vista contrario a las ideas propias y reflexionar desde ese escenario.





Pensamientos Finales

Resulta muy importante aprender a dominar los sentimientos dentro de nuestros procesos de inversión y procurar no ser dominados por los sesgos, ya que los conocemos, los podemos identificar, y al hacerlo podremos aprender a tratar con cada uno de ellos de manera más estratégica. 

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